Solía pensar que la libertad significaba controlar cada pequeño detalle. Si tan solo programara todo a la perfección, planificara cada momento y me mantuviera dos pasos por delante, no me ahogaría.
Pero la verdad es que el control era lo que me hundía.
El mes pasado, tuve un episodio oscuro. El Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM) me tenía en una espiral. Y cuanto más intentaba arreglarlo, luchar contra ello, forzarlo, peor se ponía.
Mi mente seguía gritando: "Mantente firme." Pero mi alma susurraba algo más silencioso: "Suelta."
No sucedió de la noche a la mañana. Pero cada vez que suavizaba mi agarre, cada vez que elegía el descanso en lugar de la resistencia, mi cuerpo exhalaba. La paz no venía del control. Venía de la rendición.
Esa es la energía en la que he estado viviendo últimamente. Y esa es la energía detrás de algo realmente especial que pronto compartiré contigo.
Algo suave. Algo sagrado. Algo que se siente como la luz del sol en tu piel después de una tormenta.
📆 Marca tu calendario: 21 de junio
El Solsticio de Verano. Una nueva estación, un nuevo ritual. Algo que llevar contigo mientras aprendes a soltar también.
¿Listo para soltar con nosotros?